jueves, 11 de julio de 2013

La mala suerte de ser gafe

La verdad es que no sé si soy gafe o solamente hay días que tengo uno de esos días negros. Hay momentos, en los que pienso que soy gafe, puesto que todo me pasa a mi, o esa es la sensación que tengo.

Pues bien, ayer tuve un día de mala suerte total. Al levantarme el día estaba nublado y hacía viento (a eso de las 6.00 am), entonces pensé -¡genial!- ya que estoy cansada de tanto sol; odio el verano, no me gusta nada; por lo que parecía que el día no iba a estar tan mal, hice una hora de bicicleta y luego me fui a hacer unos recados.

Al salir a la calle es cuando comenzó el "fabuloso y muy adorado" día dark. Cuando llevaba 20 minutos caminando comienza a salir el sol, suben las temperaturas y llegué al centro de la ciudad toda sudada (con lo que odio sudar). Lo único bueno es que no vi ningun chico cuqui, ya que siempre me encuentro chicos cuquis cuando voy echa un asco.
Me dirigí en primer lugar a la librería a comprar unos libros para el año que viene, y resulta que la dependienta no había hecho la reserva, hay que destacar el pasotismo del vendedor de la mañana que ni se molestó en buscar el libro y me dijo: ven otro día en el que esté ella. ¡Qué majo! Luego ves gente que quiere trabajar y no tiene trabajo y otros que lo tienen y ni caso.

A continuación fui hasta el supermercado a hacer la compra, me alegré de ver que no había casi nadie. Posteriormente al llegar a la caja "surprise" estaba repleto de gente. Lo peor de todo fue que la que estaba delante primero no encontraba el monedero, segundo no se aclaraba con los céntimos y por ende decidió hacer mini-tertulia y preguntar por no sé quien.

Una vez salí de allí me fui a la estación, lo más extraño, por decirlo de alguna forma y no llamarme a mi misma gafe, es que el tren siempre en esa estación espera 1 minuto, no obstante como la que tenía que subir era yo no esperó ni 30 segundos y debo remarcar que me apresuré al máximo.
Tuve que esperar 10 minutos al siguiente.

Al llegar a casa dije -¡Por fin!- Pero ahí comenzaba todo. Yo tenía pensado ahora me ducho, me pongo el bikini y a la piscina. Sí claro, menuda irnonía la mía, con 32 grados y un calor insoportable mi madre me dijo que tenía que ir al dentista a que me quitasen los braquets. Y devuelta a achicharrarme en el sol llegar al dentista y esperar 1 hora y 22 minutos que solo me sirvió para acabar de leer JANE EYRE y de paso, supongo, añadir más vocabulario a mi  nivel de inglés.

Esperé tanto para nada, ya que no me quitaron los braquets, más aún me tomaron medidas para los braquets trasparentes, es decir que por seis meses más braquets en mis dientes.

Al llegar a casa y ducharme dije - Bien ahora una siesta y luego por la tarde a hacer gym-. Pobre de mi , había olvidado que tenía DUTCH esa tarde, por lo que tuve que ponerme la ropa de esport y hacer gym. Pensarás que estoy obsesionada con hacer deporte, pero no es así, es simplemente que si dejo de hacer deporte la masa muscular se va a la M y luego me pasa como a mi prima que se le quedó el cuerpo con estrías :(

Al finalizar las clases de DUTCH pensé en salir a caminar un rato, y de repente ¡Zas! comenzó la lluvia. Por consiguiente me fui a duchar y me puse el pijama y la lluvia se detuvo, o sea el plan era que yo no saliera. Total que fue en un día de mala suerte aunque he tenido muchos peores.

Auf Wiedersehen!

 

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